
Los caballeros pelearon a sin ejércitos, muertos sus corceles de hambre y sed. Se perseguían mutuamente con sus espadas rotas y sus armaduras deshechas. Se alimentaron de la carne podrida de sus caballos, bebieron de la negra sangre y solo escorpiones y cobras al fin fueron u único recurso. Jamás flaqueó alguno de los dos, la lucha era por el vencedor, por la muerte del enemigo. A su alrededor las arenas tornaron rojas, maléficas, y la muralla de tierra abría un claro cilíndrico donde ambos dragones se reconocían ante los dioses como enemigos eternos. Y un chacal bípedo, alto como un camello, su voz que eran sus pensamientos; como el trueno o el terremoto, sus ojos como rubíes, su aliento como fosa común. De pie ante los caballeros rojos dibujó en el aire una serpiente y una rosa: "Al vencedor le entregaré una roca blanca con un nombre que solo el verdadero dueño reconoce. Será dulce el conocimiento en su boca mas amargo en el vientre. Os concederé dominio sobre todas las bestias y ningún veneno podrá matarlos, aún las espadas no dañaran, será la inmortalidad mi regalo absoluto."
Pelearon sin descanso ni tregua durante tres lunas nuevas, mas ninguno parecía rendirse. Las condiciones de lucha eran parejas, las fuerzas inagotables. Bajo sus pies sus huellas negras cristalizaban la arena. Sus fuerzas en lugar de disminuir aumentaban. El hambre y la sed los hacía mas irritables y despiadados. Cuanto más vacías sus panzas mas agudos sus sentidos, mas duros sus nervios, mas ágiles sus cuerpos. Cuan perfectos legaron a ser.
Atrapados en un cubo tormentoso, sin sentare un solo minuto a descansar, con dientes y uñas se enredaron desnudos, sin un solo trapo sano, por seis meses más.
Tan fuertes se hacían con cada instante de firmeza que sus heridas cicatrizaban en pocos minutos y el sudor en sus cuerpos se tornaba lluvia que lavaba y purificaba sus cuerpos.
Tanto recorrieron el campo de batalla que una capa negra de cristal pulido y resistente como granito se formó del calor de sus cuerpos y millones de gotas de sangre y sudor santo.
Mil docientos veinte años pasaron de su último encuentro n el norte de África durante la silenciosa y mortal tormenta que durara tres años. Revivieron el eterno retorno el de los recuerdos y las guerras del espíritu. Espíritus como los escorpiones que son dueños de la tierra.
Hoy, ocultos en el pellejo de venerables ancianos, en medio de una ciudad calurosa, tecnólatra y sucia, sus ojos de seres mitológicos se encontraron en una batalla sin fin; sustento eterno de sus condiciones físicas.Cada mínima tregua resultaba en el peligroso deterioro de sus cuerpos.
Uno lucía un costoso traje inglés, camisa de seda, corbata púrpura, anillos de oro, el pelo corto blanco, la barba bien arreglada y caro perfume francés. El otro no era mas que un hediondo harapiento; grasosas sus ropas, larga la barba enmarañada, largo el pelo blanco risado, negras las uñas, descalzo y gruesa la piel seca y rajada.
El que tenía apariencia de ministro del Señor rompió el hielo:
- ¿Ya encontró la plataforma natural? La ilustración...
- Y ud ¿alguna ves la vio?- Añadió el otro con tono burlesco - ¿Cómo es su movimiento?
- Chissst!! - Refutó sin ocultar su enfado.- ¡Voy a arrancarte discípulo de filósofo del centro de la casa! - Ahora mostraba una maliciosa sonrisa.- ¿No sabéis llamar a quienes se atreven a entrar al templo?
- Ah!..."Abandonada en la costa está la imagen de tu drama". - Dijo con calma.
- Pero, si ud sueña con vampiros hombre. Ve en la penumbra el fallecimiento de su alma como una célula onírica bombardeada por virus atómicos.- Y soltó una torpe carcajada.
- Tenga cuidado que su ambición se sustenta en mi odio, no vaya a ser que me vuelva cristiano.
- De la evolución de los conceptos, de la emergencia de invocaciones, emergió el tipo de proceso: -Susurró.- "libre albedrío"
Detrás del harapiento, entre los edificios, caían rayos de una inmensa nube gris perla que cabalgaba el cielo diurno. El calor se hacía insoportable. Habló el de buena apariencia:
- Es posible que ud, al no omitir operaciones inútiles, como sus ideales, encuentre un signo duplicado de "esos" fundamentos. - Al decir "esos"; señaló el cielo. - De la importancia suprema, - Inspiró profundamente. - la espera a caracterizado, mediante una concentrada fuerza, como el mar que vuelve en forma de ríos...
- ¡Cállese hombre!
- Ah!...conclusión sorprendente, violenta, típica de un ser corrompido, pobre. Durante mil años a sido incapaz de sustentar sus miserias. Aborrece el don que le han entregado.
- Pero si ud busca el resurgimiento de las espinas de oro.¡Já, ja, já! Está esperan que baje Cristo en una nave del cielo para que le entregue un premio sagrado. No se olvide de sus promesas - Con la mano dibujó una serpiente en el aire. - pues fue un perro y no un ángel quien le otorgó el poder.- Le dio la espalda y continuó buscando cartones y botellas, revolviendo la basura, chiflando a sus perros, conteniendo su furia. El inmortal con apariencia de rico gritó entre bocinasos:
- ¡Venga con migo que le daré ropas limpias, comida y algo de dinero!
El linyera volteó rápidamente en clara pose de ataque o defensa y rugió:
- ¡Mejor guarde sus atenciones para cuando encuentre sus principios! Pues, en primer lugar, las distinciones en nada cambiarán mi destino; por otro lado constituyen un valiosícinmo estado de mi ansiedad, muy contrario a mi voluntad. - Otra vez le dio la espalda y pateó a los perros que ladraban con furia al tan bien vestido y perfumado guerrero. De un barsucho salía una música, una "balada para un loco".
Se alejaron en direcciones opuestas; era imposible dar batalla en ciudad tan poblada.
En la calurosa Buenos Aires cayó una tormenta eléctrica seguido de un aguacero que duró catorce días y sus noches. La furia contenida en cuerpos milenarios repercutió en la naturaleza misma. Todos sufrieron aquel suave encuentro.

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