
Cordero...
te desesperas,
muerdes,
tiemblas.
Sudas entre lamidas...
Agoniza la maquinaria de tu vida
hay,
los espesos fluidos...
Ah!...te alivian
con
su calor.
Olor a sal,
sangre,
piel,
acidés antropofílica...
concha y semen.
Faena interminable
la de aparearce sobre un charco
durante la carnicería.
Las jaurías enloquecen...
¡Luz, luna, pira, iris licántropo!
Cordero...
¿Ya no resistes la demencia del unicornio caníbal?
Magenta
Gris
¡Hembra lunática!
Son exquisitas las entregas
de tus hediondas caderas
que queman,
arden,
así como el opio intenso
impreso en besos
de tu boca agonizante
¡Oh puta Magdalena!

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