viernes, 23 de mayo de 2008

Magdalena


Cordero...

te desesperas,

muerdes,

tiemblas.

Sudas entre lamidas...

Agoniza la maquinaria de tu vida

hay,

los espesos fluidos...

Ah!...te alivian

con

su calor.

Olor a sal,

sangre,

piel,

acidés antropofílica...

concha y semen.

Faena interminable

la de aparearce sobre un charco

durante la carnicería.

Las jaurías enloquecen...

¡Luz, luna, pira, iris licántropo!

Cordero...

¿Ya no resistes la demencia del unicornio caníbal?

Magenta

Gris

¡Hembra lunática!

Son exquisitas las entregas

de tus hediondas caderas

que queman,

arden,

así como el opio intenso

impreso en besos

de tu boca agonizante

¡Oh puta Magdalena!

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