
Una oblicua columna de luz que escapa entre espumosas nubes de azalea
sorprende el resplandeciente ambar de tu iris reflector.
Hay, de ese caramelo cabello que acarisia la rosa garganta iluminada, adornada con blancas y azules floresillas, regalo del viento que escuza para así acariciar el pegado lienso a tu sudorosa cilueta mistica inmortal.
¡Gíras! Y en danza te acompañan mariposas que penan el peso de sus alas golpeadas por el rosio que imparten tus manos. Manos queatrapan en desesperados abrazos los fantasmas que quebraron tu exquisio y oloroso esternón.
¡Fuente de Amatista, masageas tan calida sonrrisa con tu aspero fondo! Y sus pies desnudos, te embellesen, gloria de la arquitectura fantàstica.
¡Ella patea el líquido cristal y se espantan los coloridos peces; se alegran las avejas que sobre petalos de lirios beben del fresco manantial! Corre con abierto corazon, desnudo el pecho, al pavo real que la corteja y luego huye a la altura de inmensas raíces de milenarios Palos Borrachos.
¡El sol se alimenta con su sonrrisa de indiscutible alegría!... Y, primero un hombre, luego el leon y el alcón, hasta el mar y las montañas, ninguno en este medio día pudo escapar del perturbador magenta que traspasa el marfil empapado de tan simple vestido que te envuelve.
Aquella firmesa, tu cilueta. Olorosa de piel de ninfa, imposible la tristeza, timbre en la voz que tiembla. El cielo que se nubla, las làgrimas que seden al paso de las memorias intocables.
La pesadumbrez, tu cuerpo, ahora frios los vientos, y la pergola que espera la mansion de tus ojos deshacerce.
¡Perfumada existencia que con exagerada certeza te deslizas en la imaginación de los siempre ausentes!...Ahí delante tu resplandor hipnótico, tu olor oriental desaparecerá...y al verdugo que alza la espada... suenan los truenos, lo besas sin veneno y le susurras clavados los ojos en la yugular, oh virgen del perdón divino :
Negro tu arte oculto,
Negro como el Júpiter, rueda del trueno,
Que atas a una construcción de oda...
Convulsión química,
Que naturalmente,
Después de la ceremonia,
Ante la corte de tu conciencia,
Desmentirás.
Procuraré beber tu sangre y conservarla de la muerte,
me será más dulce que el vino.
Hay tremendo destino que impartes con armas de hombre y ego de dios.

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