
Intensa, verde. Absoluta destreza para lograr las interminables vueltas de prolongadas llamas ¡Quien bien quema nardos…!
Vivos los árboles, celestes las cúpulas rayadas de luciérnagas lombrices de tierra fértil, y el olor de rosa y ámbar oculto en el orín naranja de gatos en celo.
Preferís la vista de los caballos en coito, y el bufo de la yegua rasgada te infla el pecho de inquieto calor; el olor a sudor equino, a semen que desborda.
Relinchan de risas las hembras que en mi lectura mueven las aletitas de sus narices voladoras…inhalan cortito y profundo, apenas enderezando la espalda…alivianan el cuello a la vez que contraen un músculo cercano a la altura de mis dedos que…Ahora los párpados a media luz. Diez pelos perfumados electrifican el cuello, piel de coco y almendras. Los pechos calientes. Entra aire por la boca y cincuenta y cinco partículas de sus lenguas calculan el filo de sus incisivos. Calcio en el aliento, en la garganta tibia, en el vientre indio encendido.
Salivan las carretillas dulces...Solo, son, palabras.

1 comentario:
Palabras... llenas de ardor... Queman... Palabras...
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