viernes, 3 de octubre de 2008

Quema nardos.



Intensa, verde. Absoluta destreza para lograr las interminables vueltas de prolongadas llamas ¡Quien bien quema nardos…!

Vivos los árboles, celestes las cúpulas rayadas de luciérnagas lombrices de tierra fértil, y el olor de rosa y ámbar oculto en el orín naranja de gatos en celo.

Preferís la vista de los caballos en coito, y el bufo de la yegua rasgada te infla el pecho de inquieto calor; el olor a sudor equino, a semen que desborda.

Relinchan de risas las hembras que en mi lectura mueven las aletitas de sus narices voladoras…inhalan cortito y profundo, apenas enderezando la espalda…alivianan el cuello a la vez que contraen un músculo cercano a la altura de mis dedos que…Ahora los párpados a media luz. Diez pelos perfumados electrifican el cuello, piel de coco y almendras. Los pechos calientes. Entra aire por la boca y cincuenta y cinco partículas de sus lenguas calculan el filo de sus incisivos. Calcio en el aliento, en la garganta tibia, en el vientre indio encendido.

Salivan las carretillas dulces...Solo, son, palabras.

1 comentario:

Unknown dijo...

Palabras... llenas de ardor... Queman... Palabras...